Busquemos otra cosa

Cuando no te conformas con lo que tienes

El camino de baldosas verdes

Posted by sinsangre en 2 enero, 2008

Tantas cosas por delante en este año que empieza. Da miedo sólo el pensarlo. No saber hacia donde te diriges crea una sensación vertiginosa que te lastra por momentos y te fuerza a andar con cautela. Te conviertes en funambulista. En un jugador de gallinita ciega, teniendo claro en mente donde está tu objetivo a la vez que titubeas dando golpes con el palo.

Así se presenta el panorama de este incierto 2008. Parece mentira que ya estemos a dos de enero y que la vida sigue su curso sin hacer ninguna parada para retomar el aliento. Han pasado tantas cosas pequeñas en estas treinta y tantas horas que valdrían para crear una bitácora aparte. Desde la horrenda y laboriosa noche de fin de año que tuve en suerte de padecer. No, no es una contradicción de términos. Hasta la sorprendente velada de la que disfruté tras una simple improvisación y en la cual se presentaron ante mis ojos los auténticos argumentos que explican el por qué tomé una decisión tan difícil para mi vida. Allí estaba todo. No era necesaria una argumentación detallada de lo que ocurría a mi alrededor. Tampoco sería comprensible para aquel que no haya sentido algo semejante. Tratar de explicar las sensaciones que se experimentan al viajar por una montaña rusa sólo lo puede entender aquél que se siente en un vagón y pierda el control al ascender por sus raíles. Sus subidas y bajadas, los giros descontrolados a velocidades de infarto, las ganas de llegar al final para poner fin a esa locura. Miles de descargas externas que provocan en uno la sensación de que ha perdido el timón que gobernaba su vida. Sin embargo, sabes que el final está cerca y sólo has de apretar los dientes para otra vez poner los pies en el suelo, con lo que el viaje se hace placentero y pides con ansias un nuevo ticket para volver a subirte de nuevo.

Leo y releo una y otra vez el párrafo anterior y no puedo hacer otra cosa más que burlarme de mi mismo. Pero si ni yo entiendo nada del por qué estoy hoy en el lugar donde he arrivado. No puedo ni tengo que buscarle más explicaciones a algo que estaba presente dentro de mí mucho antes de que se me mostrara. La delgada linea estaba ya cruzada, solo que no era capaz de asimilarlo sin sentirme sucio y traidor. El manto de niebla me impedía ver con claridad, ni siquiera lo que tenía a unos palmos delante de mi cabeza. No hay que racionalizar un sentimiento tan emocionalmente racional.Y si uno no es capaz de entenderlo del todo, intentar exponerlo a los demás resulta una tarea inalcanzable para alguien que no es capaz de describir la alegría que se experimenta al sentirse querido de esa forma tan altruista. Sólo el tiempo enseñará el camino a quien duda de mi enajenación. Sólo el tiempo. Yo hace tiempo que decidí rendirme ante la evidencia y esa decisión sólo tiñe este año bisiesto que empieza en un precioso tono verde (lima, oliva, palo o cualquiera de los que muestran esperanza)

Una respuesta to “El camino de baldosas verdes”

  1. Loren said

    Solo te dijo, que tras la tempestad biene la calma, Jesucristo decia vengan a Mi los que estan agobiados que yo os aliviarê.Como decia Santa Teresa, “Nada te turbe, nada te espante, quien a Dios tiene nada le falta, solo Dios basta. Te hablo desde la experiencia, todo se pasa. Vive con ilusiòn y ganas de emprender caminos nuevos. siempre estarè a tu lado. un beso tu tia

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