Busquemos otra cosa

Cuando no te conformas con lo que tienes

El miedo a la ilusión

Posted by sinsangre en 28 diciembre, 2007

Podría empezar con una inocentada. Ingeniar cualquier artimaña que descolocara a aquellos que por azar o afición se pasen por este pequeño lugar. Pero me parece que este año que culmina no es el apropiado como para bromear sobre él. O quizás sí y todo sea una auténtica payasada que está ultimando el momento en el que mostrar la cámara oculta y dejarme con una expresión de incredulidad inocente.

Durante la semana he oído conversaciones muy divertidas sobre compañeros que se lamentaban sobre el mal año pasado o las penurias que les han tocado vivir en estas últimas fechas. No se si será por relativizarlo o por la complicidad de la que puedo presumir en la actualidad con la mi horna de mi zapato, pero no puedo más que sonreír y mirarla en un gesto que nos delata a todos los que conocen, o intuyen, nuestra historia. Seguro que es cierto, que las desgracias son personales y nadie puede ponderar lo que hace daño a cada cual. Puede que se le haya muerto un familiar cercano, que su casa haya sido destruida en una deflagración o que haya perdido el colgante que le dejó en herencia su añorada abuela. Quizás sea más terrenal y no soporta que su equipo de fútbol no salga adelante o no consigua comprar esos pantalones de marca que vio hace más de una semana en el escaparate de su tienda soñada. No seré yo quien lo juzgue. Como bien he oído decir, aunque la herida en la pierna sea pequeña, es a mi a quien le duele.

Pues me niego. Quiero hacer balance del año que acaba y tengo dos opciones enfrentadas donde elegir. Por un lado, la pérdida y por el otro el encuentro. Cual de ellos es más intenso depende del momento en que se mire. Pasado o futuro. Medio vacío o lleno. No, sería injusto dejar de lado cualquiera de las dos opciones y haciendo gala de una diplomacia acomodaticia me escapo por la tangente y me quedo con el presente.

Y que es lo que significa eso. Pues ilusión.

Este año que termina es, con diferencia el más intenso de los que recuerdo. He alcanzado cotas impensables de felicidad y de tristeza. He pasado de la más absoluta desesperación a rozar con los dedos un pedacito de cielo con detalles, a todas luces, incomprensibles para los observadores externos . ¿Quien puede entender que deje de lado esa estabilidad social si no ha sentido la aceleración que produce un simple estornudo?. Estoy siendo poético, no es necesario que me critiquen por ello. Está claro que hay más aparte de eso, pero cada uno de los miles de detalles son muy personales y casi seguro que no compartidos o entendidos por los que no se han sentido parte de algo en algún momento de su vida. Creo que me da igual. A éstas alturas, me conformo con lo que me hace sentir a mi y creo que el resto es asentir con cortesía y mostrar una sonrisita de agradecimiento por los sabios consejos.

Así que se acaba el año. El año más importante de mi vida. Resumiendo en pocas palabras, una por mes pasado, Rutina, Aceleración, Deseo, Peligro, Dolor, Valentía, Incertidumbre, Resignación, Rebeldía, Esperanza, Pérdida, Ilusión. Más o menos en ese orden. 2008 a las puertas. Nunca había sentido tanto miedo, pero esa sensación sólo amilana a los cobardes.

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