Busquemos otra cosa

Cuando no te conformas con lo que tienes

Archivo de 2/01/08

Un paso atrás

Publicado por sinsangre en 2 Enero, 2008

A estas horas de la noche, vacío. Todo se derrumba a mi alrededor y uno se planta frente al ordenador con las convicción de que no tengo ni la más remota idea de que es lo que ha pasado. Es una espiral de negatividad que, espero, me dure sólo unos minutos más, lo suficiente como para que termine éste artículo no programado. Es una de las razones por las que creas un blog, para plasmar emociones en papel  la pantalla, para pedirle a un mundo virtual un grito de consuelo que sabes no va a llegar más allá de una mera lectura curiosa de lo que pasa por la cabeza de éste extraño.

A estas horas, uno se tortura uniendo elementos aislados para conformar una pesada losa de plomo que hace ver la botella vacía prácticamente. Y no es justo, porque hay más de un motivos de serenidad y optimismo como para que el estado de ánimo sea más adecuado. De hecho, soy consciente, plenamente, de que en un par de horas todo volverá a serenarse y retomaré mi espíritu luchador que he descubierto en estos meses infernales. No conocía yo mi lado oscuro, y parece que lo tengo. En unos minutos encontraré el remedio perfecto para mis males. Ese elixir que es capaz de hacerte sonreir en momentos como éste. Al fin y al cabo, es entonces cuando comprendes lo valioso que es tener una amiga antes que una pareja.

Voy a tocar en su puerta a ver si está. Dicen que internet está acabando con la comunicación de las personas. No puedo estar más en desacuerdo con esa afirmación. De entrada, en poco menos de trescientas palabras uno se ha olvidado de sus pueriles tonterías y ha conseguido que, por unos minutos, vuelva a serenarme. Voy un momento a sonreír.

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El camino de baldosas verdes

Publicado por sinsangre en 2 Enero, 2008

Tantas cosas por delante en este año que empieza. Da miedo sólo el pensarlo. No saber hacia donde te diriges crea una sensación vertiginosa que te lastra por momentos y te fuerza a andar con cautela. Te conviertes en funambulista. En un jugador de gallinita ciega, teniendo claro en mente donde está tu objetivo a la vez que titubeas dando golpes con el palo.

Así se presenta el panorama de este incierto 2008. Parece mentira que ya estemos a dos de enero y que la vida sigue su curso sin hacer ninguna parada para retomar el aliento. Han pasado tantas cosas pequeñas en estas treinta y tantas horas que valdrían para crear una bitácora aparte. Desde la horrenda y laboriosa noche de fin de año que tuve en suerte de padecer. No, no es una contradicción de términos. Hasta la sorprendente velada de la que disfruté tras una simple improvisación y en la cual se presentaron ante mis ojos los auténticos argumentos que explican el por qué tomé una decisión tan difícil para mi vida. Allí estaba todo. No era necesaria una argumentación detallada de lo que ocurría a mi alrededor. Tampoco sería comprensible para aquel que no haya sentido algo semejante. Tratar de explicar las sensaciones que se experimentan al viajar por una montaña rusa sólo lo puede entender aquél que se siente en un vagón y pierda el control al ascender por sus raíles. Sus subidas y bajadas, los giros descontrolados a velocidades de infarto, las ganas de llegar al final para poner fin a esa locura. Miles de descargas externas que provocan en uno la sensación de que ha perdido el timón que gobernaba su vida. Sin embargo, sabes que el final está cerca y sólo has de apretar los dientes para otra vez poner los pies en el suelo, con lo que el viaje se hace placentero y pides con ansias un nuevo ticket para volver a subirte de nuevo.

Leo y releo una y otra vez el párrafo anterior y no puedo hacer otra cosa más que burlarme de mi mismo. Pero si ni yo entiendo nada del por qué estoy hoy en el lugar donde he arrivado. No puedo ni tengo que buscarle más explicaciones a algo que estaba presente dentro de mí mucho antes de que se me mostrara. La delgada linea estaba ya cruzada, solo que no era capaz de asimilarlo sin sentirme sucio y traidor. El manto de niebla me impedía ver con claridad, ni siquiera lo que tenía a unos palmos delante de mi cabeza. No hay que racionalizar un sentimiento tan emocionalmente racional.Y si uno no es capaz de entenderlo del todo, intentar exponerlo a los demás resulta una tarea inalcanzable para alguien que no es capaz de describir la alegría que se experimenta al sentirse querido de esa forma tan altruista. Sólo el tiempo enseñará el camino a quien duda de mi enajenación. Sólo el tiempo. Yo hace tiempo que decidí rendirme ante la evidencia y esa decisión sólo tiñe este año bisiesto que empieza en un precioso tono verde (lima, oliva, palo o cualquiera de los que muestran esperanza)

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